Apenas ha durado un par de días la ilusión. Si hace poco os contábamos que Samsung estaba probando una impresionante batería de 20.000 mAh, hoy la realidad ha frenado en seco las expectativas. La división de baterías de la compañía, Samsung SDI, ha decidido abandonar este proyecto tras encontrarse con obstáculos técnicos insalvables que comprometen la seguridad del componente.

Según los informes más recientes, las pruebas de esta batería de silicio-carbono (Si/C) han revelado serios problemas de estabilidad. El prototipo utilizaba un sistema de doble celda, pero la unidad principal de 12.000 mAh sufrió una expansión física preocupante durante las cargas a 100 W, aumentando su grosor de 6,3 mm a 8,2 mm. Este tipo de hinchazón mecánica es inaceptable para un fabricante que, desde el incidente del Galaxy Note 7, prioriza la seguridad por encima de la experimentación arriesgada.
El objetivo de Samsung es estandarizar los 8.000 mAh
Lejos de rendirse con la tecnología de silicio-carbono, que permite una densidad energética muy superior a las baterías tradicionales, la firma ha recalibrado su estrategia. El nuevo objetivo es mucho más realista: perfeccionar y producir en masa celdas de entre 6.000 y 8.000 mAh.
Las pruebas iniciales en estos rangos de capacidad han mostrado una consistencia mucho mayor en la fabricación y, lo más importante, una expansión volumétrica predecible y controlada. Mientras los fabricantes chinos continúan lanzando terminales con baterías enormes, Samsung prefiere asegurar un producto fiable antes de dar el salto, aunque eso signifique llegar un poco más tarde a la carrera de la autonomía extrema.